El sueño y el envejecimiento: por qué cada vez cuesta más descansar y qué puede ayudar

Published On: septiembre 2nd, 20264 min read
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Dormir bien por la noche puede resultar cada vez más difícil con el paso de los años. Quizá te despiertes a las 3 de la madrugada sin motivo aparente, necesites una siesta que antes nunca te hacías o te quedes despierto aunque estés agotado. Si esto te suena familiar, no estás solo, y no es solo cosa tuya. A medida que envejecemos, el sueño cambia de forma natural, pero hay muchas cosas que puedes hacer para descansar mejor.

Dormir bien por la noche puede resultar cada vez más difícil con el paso de los años. Quizá te despiertes a las 3 de la madrugada sin motivo aparente, necesites una siesta que antes nunca te hacías o te quedes despierto aunque estés agotado. Si esto te suena familiar, no estás solo, y no es solo cosa tuya. A medida que envejecemos, el sueño cambia de forma natural, pero hay muchas cosas que puedes hacer para descansar mejor.

¿Por qué cambia el sueño?

Dormir no solo resulta más difícil, sino que es diferente. Las personas mayores suelen pasar menos tiempo en el sueño profundo y reparador y más tiempo en fases más ligeras, lo que hace que sea más fácil despertarse durante la noche. Los ritmos circadianos (el reloj biológico del cuerpo) también cambian, lo que a menudo hace que las personas sientan sueño más temprano por la noche y estén completamente despiertas antes del amanecer.

Además, los problemas de salud, los medicamentos y aspectos como las visitas frecuentes al baño pueden interrumpir el sueño. Se trata de una combinación de factores, no de una única causa, y eso es parte del motivo por el que el sueño puede parecer tan impredecible en las etapas posteriores de la vida.

Lo que realmente ayuda

La buena noticia es que los pequeños hábitos, si se mantienen con constancia, pueden marcar una diferencia real:

Intenta levantarte siempre a la misma hora. Levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico de forma más eficaz que ir a dormir a una hora fija.

Ten cuidado con las siestas, la cafeína y el alcohol. Una siesta corta puede ayudar, pero las siestas largas o tardías pueden dificultar el sueño nocturno. Lo mismo ocurre con la cafeína por la tarde y el alcohol poco antes de acostarse.

Muévete durante el día. La actividad física regular, aunque solo sea un paseo diario, está relacionada con una mejor calidad del sueño por la noche.

Cuándo acudir al médico

Es normal tener alguna que otra noche de sueño intranquilo, pero si los problemas de sueño son recurrentes, conviene comentárselo a un profesional sanitario. El insomnio crónico, los ronquidos fuertes, la dificultad para respirar durante el sueño o la somnolencia diurna excesiva pueden ser signos de un trastorno del sueño como la apnea del sueño, y estos trastornos se pueden tratar una vez diagnosticados.

Conclusión

Puede que el sueño cambie a medida que nos hacemos mayores, pero eso no significa que las noches de descanso estén fuera de nuestro alcance. Los pequeños cambios en tu rutina diaria pueden marcar la diferencia y, si los problemas de sueño persisten, vale la pena pedir ayuda.

El sueño es también un ámbito activo de la investigación clínica, con estudios en curso que analizan afecciones como la apnea del sueño, el insomnio y otros trastornos del sueño. Si te interesa participar en una investigación o quieres saber más, Te invitamos a conocer los estudios actuales de Conquest Research.

¿Por qué cambia el sueño?

Dormir no solo resulta más difícil, sino que es diferente. Las personas mayores suelen pasar menos tiempo en el sueño profundo y reparador y más tiempo en fases más ligeras, lo que hace que sea más fácil despertarse durante la noche. Los ritmos circadianos (el reloj biológico del cuerpo) también cambian, lo que a menudo hace que las personas sientan sueño más temprano por la noche y estén completamente despiertas antes del amanecer.

Además, los problemas de salud, los medicamentos y aspectos como las visitas frecuentes al baño pueden interrumpir el sueño. Se trata de una combinación de factores, no de una única causa, y eso es parte del motivo por el que el sueño puede parecer tan impredecible en las etapas posteriores de la vida.

Lo que realmente ayuda

La buena noticia es que los pequeños hábitos, si se mantienen con constancia, pueden marcar una diferencia real:

Intenta levantarte siempre a la misma hora. Levantarse a la misma hora todos los días —incluso los fines de semana— ayuda a regular el reloj biológico de tu cuerpo de forma más eficaz que acostarse a una hora fija.

Ten cuidado con las siestas, la cafeína y el alcohol. Una siesta corta puede ayudar, pero las siestas largas o tardías pueden dificultar el sueño nocturno. Lo mismo ocurre con la cafeína por la tarde y el alcohol poco antes de acostarse.

Muévete durante el día. La actividad física regular, aunque solo sea un paseo diario, está relacionada con una mejor calidad del sueño por la noche.

Cuándo acudir al médico

Es normal tener alguna que otra noche de sueño intranquilo, pero si los problemas de sueño son recurrentes, conviene comentárselo a un profesional sanitario. El insomnio crónico, los ronquidos fuertes, la dificultad para respirar durante el sueño o la somnolencia diurna excesiva pueden ser signos de un trastorno del sueño como la apnea del sueño, y estos trastornos se pueden tratar una vez diagnosticados.

Conclusión

Puede que el sueño cambie a medida que nos hacemos mayores, pero eso no significa que las noches de descanso estén fuera de nuestro alcance. Los pequeños cambios en tu rutina diaria pueden marcar la diferencia y, si los problemas de sueño persisten, vale la pena pedir ayuda.

El sueño es también un ámbito activo de la investigación clínica, con estudios en curso que analizan afecciones como la apnea del sueño, el insomnio y otros trastornos del sueño. Si te interesa participar en una investigación o quieres saber más, Te invitamos a conocer los estudios actuales de Conquest Research.

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